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Reductor y backfocus
En una frase: El reductor acorta la focal y agranda el campo; para que las estrellas salgan redondas hasta las esquinas, la cámara tiene que quedar a la distancia justa de él: el backfocus.
Lo esencial
Cada reductor o aplanador pide su distancia exacta hasta el sensor, la que indica su fabricante. Si te pasas o te quedas corto, las estrellas de las esquinas salen alargadas. La distancia se ajusta con anillos separadores, y un filtro delante de la cámara también cuenta: alarga el camino de la luz alrededor de un tercio de su grosor.
Solo con reductor, aplanador o corrector
Sin nada que corrija la luz entre el telescopio y la cámara no hay ninguna distancia que cumplir: se busca el enfoque y listo. El backfocus aparece al poner un reductor, un aplanador o un corrector de coma, o con los tubos que llevan el aplanador dentro.
Una distancia en milímetros, y no siempre 55
Cada reductor está calculado para una distancia concreta entre su rosca y el sensor, y muchos piden un número distinto según la focal del tubo: el TS-Optics Photoline 0,79x pide 70 mm con un tubo de 350 mm y 55 mm con uno de 800. La cámara, los separadores, la rueda y el filtro tienen que sumar esa distancia.
Un filtro plano entre el reductor y el sensor alarga el camino óptico: hay que sumar aproximadamente un tercio de su grosor (un filtro de 2 mm, unos 0,67 mm).
Cómo se comprueba
Con una foto de prueba y un programa que mida las estrellas de cada esquina (ASTAP, o N.I.N.A. con Hocus Focus). Si las cuatro esquinas están parecidas y peor que el centro, es el backfocus: cambia la distancia 1 mm y compara. Si solo falla un lado, es inclinación, y mover la distancia no lo arregla.
La guía práctica, de Fran López, y la calculadora de separadores.
Backfocus, sin misterio